TRATADO DE FUNDAMENTOS DE FILOSOFÍA SOCIAL

TEMA 5 LA SOCIEDAD

5.1 Familia y tribu.

5.1.1 Existen sociedades para las personas humanas que lo son por naturaleza dado que el hombre y la mujer se insertan en las mismas por nacimiento y porque de esa sociedad o comunidad recibe el cuidado y atención que hacen viable su supervivencia y desarrollo.

5.1.2 Estas sociedades naturales se caracterizan porque son capaces de atender el mínimo de necesidades que ofrecen una esencial perspectiva de supervivencia.

5.1.3 La relación filio-parental se desarrolla en otra muchas especies animales, en cada cual según su instinto y naturaleza. La característica de la relación generacional entre seres humanos es que añaden a la transmisión de las maneras de supervivencia la educación en los conocimientos intelectivos que exige una relación más prolongada en el tiempo.

5.1.4 Las sociedades que podemos llamar naturales se pueden dividir en dos clases: familia y comunidad o tribu. Ambas se estructuran al modo de contenidos de conjuntos, en la que la familia contiene a los cosanguíneos, y la agrupación de conjuntos familiares constituyen el conjunto comunitario o tribal.

5.1.5 La esencia de la distinción entre las relaciones de familia y tribu se enmarca en la afectividad. Conviene por tanto distinguir la naturaleza de sus propias relaciones y el influjo que cada una de ellas ejerce sobre un mismo individuo.

5.1.5.1 El fundamento de la familia está en la relación afectiva y en la vinculación genética.

5.1.5.2 La relación afectiva incumbe las relaciones de pareja por la que dos personas se relacionan ofreciéndose establemente satisfacción de amistad plena y satisfacción sensitiva sexual. Para la realización efectiva de esas relaciones se establece un marco de convivencia o vida en común.

5.1.5.3 Dentro del ámbito de la reproducción que impera en todas las sustancias vivas, en los seres humanos dotados de conocimiento cabe una distinción entre reproducción y procreación. El primer término haría referencia a los actos físico-biológicos que producen la generación de nuevos seres en la especie. El término de procreación se construye sobre la creatividad del espíritu humano y señala la determinación intelectual a dar la vida a los hijos. Esta segunda acepción vincula la libertad humana para el ejercicio voluntario de la paternidad.

5.1.5.4 La familia se completa con la generación de los hijos que establecen una vinculación genética, o sea, una semejanza en el contenido genético personal que configura una afinidad. Durante siglos se habló de la vinculación de la sangre como el elemento vital que relacionaba padres e hijos, pero el desarrollo de la ciencia biológica nos ha podido enseñar que es al caracterización del código genético inscrito celularmente el que configura esa afinidad.

5.1.5.5 La afectividad en la persona humana presenta muy variadas connotaciones que hacen que la misma pueda proyectarse sobre variados seres sin que necesariamente ello produzca una interferencia negativa en cada una de las relaciones. Por eso, las relaciones maritales y filiales no se interfieren entre sí, sino, en todo caso, por la capacidad afectiva de sus sujetos.

5.1.5.6 La capacidad de querer radica en la persona en su dimensión espiritual y se identifica con lo que cada cual es capaz de generar en bien hacia los demás. Por ser una potencia espiritual no tiene límite material, de modo que cada personalidad marca los propios límites afectivos, sólo se encuentran limitadas las expresiones corporales de dicha afectividad por lo que de limitación física les corresponde.

5.1.5.7 La afectividad en la relación de pareja depende tanto de la propia personalidad que para algunas personas no se limita a una única relación. Ahí se encuadran la existencia de familias polígínicas y poliándricas.

5.1.5.8 La vinculación genética de la prole establece unos lazos de unión que suponen por un lado la doble relación con padre y madre y la relación fraterna o de proximidad genética.

5.1.5.9 La existencia de relación genética produce consecuencias de relaciones sociales muy importantes, como la inquebrantable vinculación del hijo con cada uno de sus progenitores independientemente de la vida afectiva entre los mismos, y la distribución de derechos y obligaciones entre los hermanos.

5.1.5.10 La coexistencia de varias generaciones en el tiempo hace que la familia se extienda a abuelos, padres, nietos e incluso bisabuelos. Todo ello origina que las relaciones personales se multipliquen de modo que además de la diversidad de afectos hayan de convivir también derechos y obligaciones múltiples que configuran la estructura familiar de muy diversas formas, según las costumbres sociales.

5.1.5.11 En el grupo familiar, con mucha frecuencia, se confunden las relaciones afectivas con las pasiones de dominio, en cuya pequeña comunidad se impone una jerarquía de mando y decisión no siempre concebida desde el respeto de los derechos mutuos.

5.1.6.1 El origen de la tribu hay que entenderlo en la doble causa de la extensión de las relaciones familiares con lazos de parentela y la conjunción de los mismos con otros próximos para establecer un grupo con cierta organización para progresar en el dominio de la naturaleza y la defensa de los avatares adversos.

5.1.6.2 La tribu se caracteriza por ser una sociedad que se basta para la provisión de los medios necesarios para la subsistencia; por eso, se sostiene como grupo unitario sin urgencia de unirse a otros. Sólo la perspectiva de las relaciones extraterritoriales han influido para concebir naciones por la adicción de comunidades tribales.

5.1.6.3 Las relaciones tribales están construidas desde las relaciones familiares, por extensión, y por ello la jerarquía y la sumisión han imperado como traslación de dominios generacionales.

5.1.6.4 El sistema de relaciones políticas dentro de la tribu se establece sobre la costumbre.

5.1.6.5 Aunque en nuestros días la tribu en sí ha perdido vigencia como comunidad social, su influencia se percibe en las castas, los nacionalismos y otras formas de relaciones contemporáneas no exentas de poder mediático.

5.1.6.6 En la tribu coexisten relaciones de domino con relaciones de servicio, siendo éstas las más extendidas en el ámbito de la vida social ordinaria salvo en lo que refiere a la estructura política que suele estar detentada por el dominio de los más fuertes. De ahí el papel preponderante de muchos caciques.

5.1.6.7 En el ámbito de la tribu se puede considerar las relaciones entre miembros no consanguíneos de las familias poligámicas. La extensión de estas parentelas históricas configura la formación de tribus, en las que desaparecido el lazo de la fraternidad se rigen por la dependencia del pater familias o de los ancianos del tronco común.

5.1.6.8 Las relaciones entre tribus o comunidades básicas con otras semejantes se establecen por acuerdos o pactos.

5.1.6.9 La extensión de las comunidades tribales se consiguen, además de por la procreación de sus miembros, por el acogimiento de personas o grupos que demandan su integración en las mismas, y en último lugar por la asimilación de otros pueblos dominados.

5.2 Sociedades y asociaciones.

5.2.1 Se denominan sociedades los conjuntos de personas unidas por unas relaciones que satisfacen necesidades generales y en las que cada sujeto se integra de modo estable según parámetros establecidos colectivamente que determinan derechos y deberes semejantes para todos los miembros.

5.2.2 Por asociaciones se ha de entender aquellas agrupaciones de personas que voluntariamente se adscriben estableciendo relaciones específicas para conseguir un fin determinado.

5.2.3 La interferencia de los campos semánticos de sociedades y asociaciones, por lo que compete a que ambas son grupos sociales, no debe oscurecer la distinción necesaria desde la perspectiva de la filosofía social. La esencia de esa diferenciación está en que las sociedades son grupos sociales a los que se pertenece por vivir en sociedad, mientras que las asociaciones son creaciones voluntarias con un perspectiva más o menos estable, con un contenido social más o menos trascendente, pero cuya existencia particular no representa una exigencia del grupo social en el que se inserta.

5.2.4 Un aspecto importante de la distinción entre sociedades y asociaciones se origina en la diferencia del vínculo de adscripción a las mismas. Partiendo del ejercicio de la libertad de la persona, mientras en las sociedades la vinculación se sigue de una incorporación de naturaleza consentida en los límites de la posibilidad, en las asociaciones la vinculación no es sólo absolutamente voluntaria en el origen sino también en cada momento de la pertenencia al grupo, sólo limitada por el sentido de la responsabilidad.

5.2.5 En algunas culturas se ha querido identificar la sociedad con la gestión pública, y las asociaciones con las entidades de gestión privada. Aunque ello pueda responder a otros parámetros disciplinales, desde la perspectiva de las relaciones personales no siempre esa correlación se cumple. Por ejemplo, podríamos señalar como serían asociaciones mercantiles las empresas de fines comerciales con gestión pública, y podrían considerarse con más acierto como sociedades las confesiones religiosas, federaciones deportivas y otras muchas corporaciones profesionales.

5.2.6  Las sociedades agotan más su cometido en cuanto atienden las necesidades más básicas y generales de la comunidad. Entre ellas se encuentra la familia, la municipalidad y la nación. Todas ellas constituyen para el individuo el referente relacional próximo para la supervivencia y el bienestar. Entre sí se articulan por agrupaciones sucesivas desde la familia a la nación, conteniéndose cada una con todos sus miembros en la superior.

5.2.7 Dado que los grupos sociales están formados por personas, las sociedades son conjuntos de sujetos y no espacios físicos, geográficos o históricos. La delimitación que pueda determinarse sobre un dominio no debe entenderse como la marca constitutiva del grupo social sino como el ámbito vital de esa comunidad. Así, no se pierde la condición de familiar, vecino o la nacionalidad por el abandono del hábitat natural. De igual modo la incorporación al grupo se establece por el reconocimiento de los integrantes del mismo.

5.2.8 En las asociaciones los partícipes lo son a propia voluntad como promotores o como socios avenidos a la corporación. Nadie por naturaleza está abocado a pertenecer a una asociación, sino por determinación de un proyecto personal. Según los estatutos de la asociación, la incorporación de nuevas personas puede ser abierta o restringida, porque al no cubrir necesidades vitales nadie puede exigir por derecho su pertenencia.

5.2.9 El sistema jurídico de las sociedades debe establecerse desde la igualdad de derecho de todos los ciudadanos a la participación política. En la familia, por su rol especial, los derechos y deberes se articulan sobre el ejercicio de la educación de la descendencia desde el respeto mutuo de los adultos.

5.2.10 Las asociaciones, dentro del orden jurídico de la sociedad en que operan, constituyen su propio sistema de derechos y deberes con libertad y de acuerdo a la partcipación de sus socios. Hay que tener en cuenta que los partícipes de las asociaciones son al mismo tiempo sujetos de las sociedades públicas de las que forman parte, y de ahí que todos sus actos, incluso los asociativos, podrían tener alguna repercusión en sus relaciones para con los demás ciudadanos.

5.2.11 Las asociaciones pueden prescribir fines libremente que no sean para el ejercicio del mal. En ese aspecto la personalidad jurídica que entrañan puede ser perseguida por la ley como cualquier sujeto que obrase en sus relaciones sociales con maldad. De la responsabilidad social de las asociaciones responden sus directivos de acuerdo a la capacidad de decisión.

5.2.12 Las sociedades en virtud de que atienden necesidades vitales de los seres humanos están llamadas a permanecer en el tiempo, aunque sujetas a las transformaciones que sus miembros consideren adecuadas. La mayoría de las asociaciones, en cambio, en cuanto atienden beneficios y fines coyunturales tienden a permanecer temporalmente o mutarse con nuevas estructuras con las que se adaptan a los cambios sociales.

5.2.13 De esa movilidad en la adaptación a los fines se deriva el que para el desarrollo de los bienes coyunturales las estructuras asociativas impongan su eficacia sobre las estructuras de sociedades públicas, cuyo fin es la promoción y la distribución equitativa de los bienes básicos en la comunidad.

5.3 Nación.

5.3.1 El concepto de nación expresa la realidad de un conjunto de personas con relaciones sociales estables y con sentimiento de comunidad diferenciada, asentados sobre un territorio definido, que comparte una misma lengua y asumen una común historia y cultura.

5.3.2 Se distingue nación de país, en que este término refiere al espacio geográfico ocupado por una comunidad; y  de estado, porque éste referencia a la organización política de una sociedad.

5.3.3 La nación en cuanto comunidad se define por sí misma por la unidad de sentimiento y parecer de sus miembros con independencia del reconocimiento político que de ella se realice.

5.3.4 Una nación no se identifica necesariamente con los límites de un estado, debido a que las contingencias políticas e históricas dividen con frecuencia los territorios y sus gentes por circunstancias estratégicas de poder muy diversas.

5.3.5 El reconocimiento de una nacionalidad implica prioritariamente a sus ciudadanos en que en uso de su libertad se establezcan como comunidad nacional diferenciada de otras comunidades. Este reconocimiento se ajusta en los sistemas democráticos por la decisión mayoritario de los habitantes de un país.

5.3.6 El sentimiento nacional es tan hondo que imprime carácter diferenciador, de modo que la nacionalidad se tiene como propia y única, aunque se pueda apreciar favorablemente el pertenecer o estar integrado en otras comunidades políticas de distinto rango.

5.3.7 La consistencia de las relaciones humanas es el fundamento de la nacionalidad. El origen de una nación radica en formas propias de relacionarse los habitantes de un país trasmitidas generacionalmente y que forman un patrimonio en la forma de ser y entender las relaciones de convivencia del pueblo. Una nación distingue lo que es propio de su relación y la adecuación de sus hábitos cuando converge con otras comunidades.

5.3.8 La nacionalidad en sí no es excluyente porque asume la incorporación de nuevos miembros siempre que se adapten a los propios modos de ser.

5.3.9 Las naciones evolucionan continuamente en sus patrimonios culturales de acuerdo a la evolución de sus miembros y al grado de interrelación con otros pueblos.

5.3.10 Varias naciones, a veces, llegan a integrarse entre sí por la asimilación entre sus miembros de las costumbres comunes. La caracterización de esa fusión es la conciencia común mayoritaria de la única nacionalidad entre los habitantes de las respectivas comunidades.

5.3.11 El ámbito de autonomía política de una nación viene determinada por la voluntad de sus miembros y por la estabilidad y competencia de sus relaciones extranacionales.

5.3.12 La vinculación de la historia de una nación determina también su entidad política, que ha de tener consistencia en el ejercicio de la libertad de sus miembros. La misma historia debe alumbrar la coherencia responsable del ejercicio de esa libertad.

5.3.13 Toda nación conserva la pluralidad política de sus habitantes en el provenir de su construcción social, de modo que la interpretación del legado histórico no puede condicionar el progreso de sus relaciones sociales. La nación como comunidad es un ente vivo cuya evolución está informada pero no condicionada por al pasado.

5.4 Estado.

5.4.1 El estado es la estructura política que una comunidad se da para el buen gobierno de las relaciones sociales.

5.4.2 El estado lo es en cuanto voluntad de una comunidad nacional o plurinacional reconocida mediante una constitución que instituye un sistema político común refrendado por la mayoría de sus miembros.

5.4.3 El estado moderno responde a esa voluntad de convivencia común del pueblo, pero en la historia la configuración de un estado respondía a los dominios de poder de una monarquía o imperio, cuyo gobierno se imponía a los ciudadanos sin supeditarse a su consentimiento.

5.4.4 El estado exige una demarcación geográfica sobre el que ejercer el dominio  y en cuyo territorio su legislación obliga a a todos los ciudadanos.

5.4.5 La estructura política del estado admite núcleos de organización autónoma siempre supeditados a la legislación común general.

5.4.6 Los estados pueden federarse en estructuras políticas superiores sin perder su propia identidad e independencia.

5.4.7 El estado moderno se estructura a través de la distinción de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que ejercen respectivamente los representantes elegidos por los ciudadanos. Esta división de poderes se realiza como garantía de libertad para los ciudadanos.

5.4.8 El estado representa la estabilidad de las relaciones entre las personas del pueblo a quien sirve, y para su ejercicio lo representan las personas legitimamente elevadas para tal cargo.

5.4.9 La estructura estatal corresponde al consenso de la mayoría de los ciudadanos de un espacio histórico determinado, pero la misma puede ser modificada en virtud de la libertad personal de sus constituyentes. El estado es simple estructura sujeta a la permanente adaptación que para su mejor servicio realiza el pueblo mediante las reformas legislativas legítimamente aprobadas.

5.4.10 Los compromisos del estado con otros estados obligan a los gobiernos a su cumplimiento.

5.4.11 Las relaciones entre estados se rigen por algunos órganos internacionales, que pueden sancionar las políticas beligerantes o socialmente agresivas.